Salud y Vivienda: Cómo se reduce a la mitad el radón con Passivhaus
El gas radón es un enemigo invisible que se filtra desde el suelo hacia el interior de nuestros hogares. En España, este contaminante radiactivo de origen natural es la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco, provocando unas 1.500 muertes anuales. Ante este desafío de salud pública, la arquitectura avanzada ofrece soluciones contundentes. Recientes investigaciones han demostrado que el estándar de construcción más exigente del mundo reduce a la mitad la concentración de radón con Passivhaus en comparación con la edificación convencional.
Este beneficio no es casualidad, sino el resultado de una ingeniería precisa enfocada en la hermeticidad y la renovación constante del aire. En Casas Arquicenter nos encargamos de la construcción de casas pasivas. El Estudio de Monitorización de Radón en España, impulsado por la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP), confirma que estas viviendas mantienen niveles de gas muy por debajo de los límites de riesgo, incluso en zonas geográficas con alta presencia de granito, como Galicia o Extremadura, donde la exposición natural es máxima.
¿Por qué se reduce a la mitad el radón con Passivhaus?
Reducir el radón no es opcional si se vive en zonas de riesgo. Hacerlo a través de Passivhaus garantiza que la protección no dependa de los hábitos de los ocupantes (abrir o no ventanas), sino de la propia ingeniería del edificio, convirtiendo la casa en un espacio de salud activa.
A continuación, desglosamos las razones clave por las que esta reducción es crítica:
1. Prevención directa del cáncer de pulmón
¿Qué es el gas radón? El gas radón es un elemento radiactivo invisible, inodoro e insípido que emana del suelo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la segunda causa principal de cáncer de pulmón después del tabaco.
- En España, se estima que el radón es responsable de unas 1.500 muertes anuales.
- Al reducir a la mitad la concentración de radón con Passivhaus, se disminuye proporcionalmente el riesgo de daño celular en el tejido pulmonar causado por las partículas alfa que emite el gas al desintegrarse.
2. Protección en “Zonas de Actuación Prioritaria”
En regiones como Galicia, Extremadura o la Sierra de Madrid, la composición granítica del suelo hace que las concentraciones en viviendas convencionales superen con frecuencia los 300 Bq/m³ (límite máximo legal en España).
- El estándar Passivhaus logra mantener estos niveles por debajo de 100 Bq/m³, incluso en los peores escenarios geográficos.
- Esta reducción es vital porque el riesgo de cáncer de pulmón aumenta un 16% por cada incremento de 100 Bq/m³ en la concentración media a largo plazo.
3. Estabilidad frente a la ventilación manual
En una vivienda convencional, la reducción del radón depende de abrir las ventanas. Esto presenta dos problemas:
- Inconsistencia: Por la noche o en invierno, no solemos ventilar, permitiendo que el gas se acumule peligrosamente.
- Efecto chimenea: Al calentar la casa, se crea una succión que «aspira» más radón del subsuelo.
Passivhaus utiliza un sistema de Ventilación Mecánica Controlada (VMC). Este sistema garantiza una calidad del aire Passivhaus constante las 24 horas, diluyendo el radón de forma ininterrumpida sin perder el calor del hogar.
4. Hermeticidad como barrera física
Una de las claves de este estándar es su extrema hermeticidad. Mientras que las casas tradicionales tienen fisuras y poros en los forjados por los que el gas se filtra, una Passivhaus está sellada meticulosamente.
- Se reduce a la mitad la concentración de radón con Passivhaus porque la envolvente actúa como un «escudo» que impide que la presión negativa de la vivienda succione el aire del subsuelo cargado de gas.
5. Cumplimiento de la normativa Salud-Hábitat
El Código Técnico de la Edificación (CTE HS6) ya obliga a proteger las nuevas viviendas del radón. Sin embargo, Passivhaus no solo cumple la ley, sino que la supera ampliamente, ofreciendo un entorno «saludable por diseño». Esto revaloriza la propiedad y garantiza que, ante futuras normativas europeas más estrictas, la vivienda seguirá siendo un lugar seguro.
Los pilares de la calidad del aire Passivhaus
¿Por qué estos edificios son tan efectivos contra el gas radón? La respuesta reside en la calidad del aire Passivhaus, la cual se sustenta en dos pilares tecnológicos: la hermeticidad de la envolvente y la ventilación mecánica controlada (VMC) de doble flujo. El radón penetra en las casas a través de fisuras en los cimientos y forjados debido a diferencias de presión; la envolvente estanca de una Passivhaus actúa como una barrera física casi impenetrable.
Por otro lado, el sistema de ventilación mecánica garantiza que el aire interior se renueve las 24 horas del día sin necesidad de abrir ventanas (evitando pérdidas térmicas). Este flujo constante permite diluir cualquier traza de gas que haya podido filtrarse, estabilizando los niveles de pureza. A diferencia de un edificio convencional, donde la ventilación es errática, el sistema Passivhaus extrae el aire viciado y el radón de forma automática, asegurando un ambiente libre de contaminantes y patógenos.
Impacto en la salud pública y el Plan Nacional contra el Radón
El Ministerio de Sanidad sigue de cerca estos avances, ya que la exposición al radón en interiores es una prioridad de salud ambiental. Los datos del estudio refuerzan las líneas estratégicas del Plan Nacional contra el Radón, subrayando que la edificación técnica puede ser una vacuna arquitectónica. Al observar cómo se reduce a la mitad la concentración de radón con Passivhaus, las autoridades ven una oportunidad para disminuir la incidencia de patologías respiratorias graves a largo plazo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar los 100 Bq/m³ para minimizar riesgos. Mientras que muchas viviendas antiguas o convencionales en zonas de riesgo superan ampliamente los 300 Bq/m³, las viviendas monitorizadas bajo este estándar se mantienen sistemáticamente por debajo de los umbrales recomendados. Esto transforma el concepto de «hogar» en un espacio de protección activa frente a las agresiones del subsuelo.
El papel de la arquitectura técnica y el Código Técnico (CTE)
Desde el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE), se enfatiza que ir más allá del cumplimiento mínimo del Código Técnico de la Edificación (CTE) —concretamente del Documento Básico HS6— tiene un impacto real y cuantificable en la vida de las personas. El estudio evidencia que es posible construir edificios más saludables sin renunciar al confort térmico o a la eficiencia.
La arquitectura técnica es la encargada de trasladar esta alta tecnología a la práctica profesional, tanto en obra nueva como en la rehabilitación del parque edificado. Al aplicar criterios Passivhaus, se asegura que la ejecución de los detalles constructivos en el contacto con el terreno sea impecable, evitando los puentes de infiltración de gas. Construir hoy bajo estos estándares no es un lujo, sino una responsabilidad ética frente a la seguridad de los futuros habitantes.
Evidencia científica: El Estudio de Monitorización de Radón
Para arrojar luz sobre esta problemática, se llevó a cabo una investigación exhaustiva durante un año completo, analizando 73 edificios residenciales en 11 comunidades autónomas. El estudio comparó viviendas certificadas bajo el estándar Passivhaus con edificios convencionales no certificados. Los resultados fueron reveladores: se confirmó que se reduce a la mitad el radón con Passivhaus, logrando concentraciones un 50% inferiores a las de los edificios construidos bajo normativas estándar.
Las mediciones se realizaron mediante detectores pasivos de trazas, evaluando periodos estacionales de verano e invierno. En regiones como Galicia, donde el 14% de la población convive con niveles superiores a los 300 Bq/m³, las casas Passivhaus demostraron una estabilidad asombrosa, manteniendo valores saludables de forma constante. Esta evidencia empírica posiciona a la construcción de alta eficiencia no solo como una medida de ahorro energético, sino como una herramienta de medicina preventiva.
Conclusión
En conclusión, la evidencia es irrefutable: la tecnología de edificación avanzada reduce a la mitad el radón con Passivhaus, ofreciendo una protección superior a cualquier otro sistema constructivo actual. La combinación de una barrera estanca y una ventilación inteligente no solo garantiza una calidad del aire Passivhaus excepcional, libre de polen y polvo, sino que neutraliza la amenaza del radón incluso en las zonas geográficas más expuestas. Invertir en este estándar es, en definitiva, invertir en salud a largo plazo, transformando nuestras viviendas en fortalezas de bienestar que protegen la vida de quienes las habitan.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
Se debe a la combinación de una envolvente muy hermética, que impide la entrada del gas desde el suelo, y un sistema de ventilación mecánica controlada que renueva el aire continuamente, diluyendo cualquier acumulación de gas radón.
No siempre. El radón se acumula de forma continua. Abrir las ventanas ayuda momentáneamente, pero la ventilación mecánica de una Passivhaus trabaja las 24 horas, garantizando que los niveles nunca suban, incluso mientras dormimos o la casa está cerrada.
Las zonas con suelos graníticos tienen mayor riesgo. Destacan Galicia, Castilla y León, Extremadura y la Sierra de Madrid. En estas áreas es donde más se nota cómo reduce a la mitad la concentración de radón con Passivhaus.
Sí, existe el estándar EnerPHit, que es la certificación Passivhaus para rehabilitaciones. Al mejorar la hermeticidad y añadir ventilación mecánica, se consigue reducir drásticamente el radón en edificios antiguos.









